La convergencia tecnológica acelera también la disrupción en la toma de decisiones morales, ¿pueden éstas abordarse con las propuestas de la ética existente o debemos construir nuevas dinámicas que den respuesta a la complejidad de otros actores, como la IA, a la luz de lo que nos hace humanos?
¿Cómo se retroalimentan la cultura y la tecnología? ¿Podemos crear modelos alternativos de desarrollo tecnológico?
Contamos ya con suficiente información que nos anima a replantear la relación entre los diseñadores y los usuarios, desde una perspectiva multidisciplinar que aborde cómo cada uno de nosotros está moldeando su cultura tecnológica.
Ante sistemas ubicuos como la inteligencia artificial, ¿alguien sigue pensando en desvincularse de su evaluación moral y ética?
Agradecida con Wander de Soulsight por invitarme a participar en un espacio de pensamiento crítico, confianza y transparencia.