Es evidente el vínculo recíproco que se establece entre salud y desarrollo, la salud promueve el desarrollo y el desarrollo promueve la salud; no invertir en salud conlleva un impacto negativo en el desarrollo. Aunque no es menos cierto que la interrelación entre la salud y el ambiente de trabajo se sigue percibiendo como una situación de desequilibrio entre las demandas del entorno laboral  y la capacidad, cualidades o recursos del propio empleado.

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