La coyuntura sanitaria actual ha puesto de manifiesto cómo la salud es el principal activo económico que permite no solo dar continuidad al negocio, sino convertirse en un indicador clave del nivel de desarrollo de cualquier país por lo que todas las organizaciones sociales y económicas están llamadas a convertirse en agentes activos en la promoción de buenas prácticas en materias de salud, seguridad y bienestar.