Cuando dos personas se relacionan, ya sea de forma íntima o simplemente ocasional, se producen con frecuencia alteraciones en cada una de ellas. Investigaciones demuestran que cuando interactuamos con alguien que nos importa, las respiraciones y los latidos del corazón se sincronizan, con independencia del cariz de la interacción. Es decir, ya sea que estemos discutiendo o simplemente charlando de temas banales. Por el contrario, cuando la persona no nos importa o no confiamos en ella, dicha coordinación vital brilla por su ausencia.

Esta prueba fisiológica constata que colaboramos mejor en ambientes de confianza, ya que ésta incrementa el nivel de nuestra sincronización interna.

Y en este contexto, ¿qué sucede con la empatía?

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