En los últimos tiempos se está hablando mucho del derecho a la libertad cognitiva o de pensamiento y de su papel como pre-requisito y principio subyacente a los demás Neuroderechos. Es entendido como un derecho frente al uso coercitivo de neurotecnologías. Autores como Nita Farahany en su reciente libro «The Battle for Your Brain», han defendido también dicho concepto, dándole tanto un sentido negativo como positivo (por ejemplo, incluyendo el derecho al aumento cognitivo).