En este artículo abordaremos algunos aspectos del lenguaje digital como herramienta que refuerza los vínculos más allá de cualquier espacio físico.
Respuestas precipitadas, someras, compuestas solo por monosílabos difíciles de interpretar, tiempos interminables de espera ante preguntas claras y concisas o sufrir ghosting son reacciones que pueden provocar malentendidos, confusión y en última instancia estrés y ansiedad.
Cuando hacemos malabares y conjeturas infinitas para intentar entender lo que nuestro interlocutor, con poca precisión, quiso comunicarnos o a qué se debe su total ausencia de respuesta, estamos no solo abriendo la puerta a errores y a consecuencias no deseadas que pueden afectar a nuestra operativa diaria, a nuestros plazos de entrega y a nuestra productividad; sino también estamos minando la confianza, con claras consecuencias sobre la comunicación y la colaboración.